Biofase es
una empresa mexicana que descubrió en la semilla del aguacate una
fórmula para crear popotes que se degradan en 240 días y no en casi cien
años como los de plástico.
Sus productos pueden ser enterrados en la tierra y tener un proceso de descomposición como el de cualquier fruta.
Munguía se dio cuenta que las semillas del aguacate
tenían un elemento que podía transformarse en plástico biodegradable o
bioplástico. El experimento también se probó en semillas de frutas como
mango y mamey, pero ninguna contenía el elemento necesario.
“Yo crecí
escuchando los problemas de contaminación y por eso sabía que mi negocio
tenía que enfocarse en problemáticas importantes y una de esas es el
plástico, por eso estuve buscando una cierta molécula parecida a lo que
ya se utiliza ahorita para hacer plástico biodegradable pero con otras fuentes”, cuenta Scott Munguía.
“Trataba de ir buscando en cosas que fueran desechos, algo que pudiera ser útil y me encontré con el aguacate”.
En 2015 instaló su primera planta de bioplástico, única en su tipo, con sede en Morelia, Michoacán, y en la que primero sólo se fabricaba bioplástico.
La
venta de plástico ‘ecofriendly’ como materia prima no fue suficiente
para Biofase, quería fabricar objetos que la gente reconociera y
comprara, así que en 2016 abrió otra planta enfocada en fabricar cubiertos y desde febrero de este año comenzó con los popotes.
“La gente todavía es renuente a pagar más por algo que proteja al medio ambiente”, considera.
Actualmente, Biofase genera 130 toneladas mensuales de producto biodegradable, de las cuales, 80 son para exportación y un 40 por ciento son popotes. Biofase consume para todos sus productos 15 toneladas diarias de semillas de aguacate.
Su mercado principal es Estados Unidos en el que ha entrado con la marca ‘Avoplant; también exporta a Canadá, Costa Rica, Colombia y Perú.
México es su segundo mercado más importante: una caja de 2 mil
piezas cuesta 350 pesos. Vende a los distribuidores
de restaurantes.
“Un bioplástico
tiene que ser sustentable… ¿Cómo hacer bioplástico de alimento? Tanta
gente muriéndose de hambre, hay tanto problema con los costos del maíz
que es absurdo e incongruente, y sí es biodegradable, pero no hay que
quitarle el alimento a la gente, es como si hiciéramos nuestra ropa de tortillas o de arroz, menos si estás tratando de resolver una problemática ambiental”, remata Munguía.
Científicos mexicanos crean un sustituto de unicel con semillas de tamarindo.
El unicel se utiliza para fabricar vasos y platos desechables, lo
preocupante es que tarda cientos de años en biodegradarse. Este nuevo
producto ocupará poco tiempo en los depósitos de basura, pues tanto
hongos y bacterias tardarán un par de meses en comérselo.
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El
unicel se utiliza para fabricar vasos y platos desechables, lo
preocupante es que tarda cientos de años en biodegradarse. Foto: UNAM.
Alfredo Maciel,
científico de la UNAM junto al maestro Abel Humberto Cortés Arce,
trabajan en el desarrollo de una espuma biodegradable que podría
sustituir al poliestireno o unicel. ¿Cómo? A partir de semillas de
tamarindo. El unicel se utiliza para fabricar vasos y platos
desechables, lo preocupante es que tarda cientos de años en
biodegradarse. Este nuevo producto ocupará poco tiempo en los depósitos
de basura, pues tanto hongos y bacterias tardarán un par de meses en
comérselo. Maciel declaró que “se generará agua y dióxido de carbono,
pero no lixiviados”, por lo que no contaminarán las aguas. Sin embargo,
crear espumas permanentes es una tarea complicada. Las espumas del mar,
de uso diario y para lavar ropa tienen una vida corta, por lo que ambos
científicos crearon una más estable.
TODO GRACIAS A LAS SEMILLAS DE TAMARINDO
México produce 39 mil toneladas de tamarindo al año, de los cuales una
tercera parte de este fruto son semillas. Se calcula que 12 mil
toneladas son desechadas, y en algunos países son utilizadas como
alimento de ganado.
Estas semillas contienen un polisacárido (polímero) hecho de glucosa (monómero), como los almidones. A este polisacárido, ambos especialistas le injertaron
químicamente acrilato de etilo, un monómero (polimerizado por sí solo es
como un hule), y así produjeron un copolímero constituido por los dos
monómeros: el acrilato de etilo y la glucosa. Esta espuma puede servir para sustituir el poliestireno
expandido en la elaboración de vasos y platos desechables, de igual
manera para empaques de aparatos electrodomésticos, así como equipo
científico. Otros usos que se le puede dar es para cajas de pescado y
aislantes térmicos. Los científicos ya cuentan con varias muestras y el siguiente paso es escalar su producción a nivel industrial. Al igual que la espuma biodegradable, una vez que esta seco
el laminado espumado, es moldeado en un medio acuoso: ya no requiere ser
disuelto en agua ni en acetona, o tíner.
“Los vasos y platos hechos con este laminado pueden contener
cualquier líquido y alimento, y desecharse sin ningún problema, porque
los hongos y bacterias que están en el ambiente los degradarán”, aseguró
Maciel.Además, existe otro proyecto que está en lista de espera, se
trata de los listones para regalo biodegradables, que de igual manera
son fabricados a partir de semillas de tamarindo.